SHUTTER (Banjong Pisanthanakun & Parkpoom Wongpoom) / 2004: Ananda Everingham, Natthaweeranuch Thongmee, Achita Sikamana, Unnop Chanpaibool, Titikarn Tongprasearth, Sivagorn Muttamara, Chachchaya Chalemphol, Kachormsak Naruepatr, Abhijati ´Meuk´ Jusakul, Bin Kitchacho.

 

    Tun (Everingham) y Jane (Thongmee) son una joven pareja que atropella a una chica con su coche en una solitaria carretera. Ambos se dan a la fuga cuando el primero decide que no pueden hacer nada por la víctima. A partir de ese momento comenzarán a sufrir extraños sucesos paranormales en forma de apariciones de todo tipo y en cualquier lugar, incluyendo en las fotos que Tun, fotógrafo de profesión, realiza como parte de su trabajo. Pronto el espectro se tornará más agresivo, comenzando a producirse varias muertes entre los amigos de la pareja.

 

    La primera película filmada a cuatro manos por los directores tailandeses Banjong Pisanthanakun y Parkpoom Wongpoom (luego también realizarían Alone, 2007; Phobia, 2008; y Phobia 2, 2009, todas ellas englobadas en el mismo subgénero) supuso uno de los mayores puntales del conocido como kwaidan eiga, o cine de fantasmas orientales. Después de notables películas japonesas como The ring: El círculo, Hideo Nakata, 1998; The grudge: La maldición, Takashi Shimizu, 2002; o Llamada perdida, Takashi Miike, 2003, o coreanas como 2 hermanas, Jee-won Kim, 2003, le llegó el turno a la cinematografía tailandesa, que un par de años antes ya nos había ofrecido la sensacional The eye, Danny & Oxide Pang, 2002.

 

   Este Shutter, pese a la saturación de espectros de largas cabelleras que ya existía en el mercado en el momento de su estreno, fue capaz de insuflar energías renovadas a un subgénero bastante agotado a base de repeticiones en forma de películas clónicas, pues supo aunar una historia notable y espantosa que se basa en una leyenda que todos conocemos (las fotografías en las que, cuando son realizadas, no se observa nada salvo aquello que permanece dentro de campo, pero que, al ser reveladas, ofrecen terribles imágenes de personas ya fallecidas -pese a que a algunas de las que salen en el filme haya que echarles bastante imaginación para ver algo más que un simple flash de luz, aún sabiendo que supuestamente son reales-) y una sucesión de momentos a cual más aterrador (el revelado de la foto de la graduación, quedando a la vista una cara femenina vista de perfil que mira a uno de los alumnos, girándose repentinamente hacia Tun cuando éste observa fijamente la imagen; el momento en el que Jane entra en la sala de revelado, cruzándose con su novio, que no la mira, y que se dirige hacia el teléfono, que comienza a sonar. Cuando descuelga, la voz de Jane le habla diciéndole que llegará tarde; el aterrador momento que tiene lugar en el estudio de Tun, cuando la luz se va, produciéndose varios flashes instantáneos en los que vemos a alguien rondar al joven, situándose cada vez más cerca de él, hasta que en el último observamos un terrible rostro femenino; la escena de Jane en el aula en que su novio y sus amigos abusaron de Natre -Sikamana-, donde nota una presencia que se revela cuando la chica comienza a sacar fotos con una Polaroid, captando en una de ellas al espíritu escondido tras un estante; la visita de la pareja al editor de la revista sobre ciencias ocultas, donde éste les muestra un montón de fotografías en las que contemplamos apariciones fantasmales; la espantosa secuencia de la carretera, con Tun y Jane en su coche, observando el primero un cadáver en el pavimento, que se levanta. Cuando acelera, vemos al fantasma de Natre mirándoles desde el exterior, agarrado a la ventanilla del acompañante. Un último plano nos muestra al espectro sobre el capó, en cuclillas y sonriendo tétricamente; la cita con la madre de la joven. Su inquietante aspecto se refuerza cuando descubrimos que oculta el cadáver de su hija en avanzado estado de descomposición en su cuarto, como si nada hubiese pasado; la aparición en la habitación de hotel, con el fantasma a los pies de la cama en la que duerme Jane, mientras que Tun, a su lado, observa aterrado. Cuando el joven sale al pasillo, el espectro le persigue caminando por el techo, continuando el asedio en la escalera de incendios, con Natre descendiendo boca abajo tras él; el momento en el que Jane descubre todo lo que ha sucedido con la fallecida, después de acudir a la tienda de revelado, examinando las fotos y viendo en todas ellas al espectro. Cuando las coloca cronológicamente y las pasa como si fuesen los fotogramas de una película, la secuencia resultante muestra a Natre acercándose a una estantería de la habitación. En ella, Jane encuentra las fotos que demuestran que los amigos de Tun abusaron de la fallecida; o el increíble final, en el que por fin queda explicado el por qué de los dolores cervicales que padece el protagonista. Éste lanza la Polaroid después de sacar varias fotos a la habitación en la que se encuentra sin hallar nada. Cuando el artefacto cae al suelo, éste saca una instantánea de manera fortuita. El joven recoge la imagen y comprende la horrible realidad, mientras observamos varios flashbacks que ahora resultan esclarecedores -su visita al médico, en la que la báscula arrojaba un peso de 120 kg. pese a su extrema delgadez; el niño que lo mira fijamente cuando acuden a casa de la madre de Natre; o las palabras del editor de la revista, “Algunos espíritus echan de menos a sus seres queridos”-: el fantasma de la joven descansa sobre sus espaldas, subido a sus hombros. Los reflejos en los espejos de la sala nos muestran la horrible escena, y el final, con una afligida Jane visitando a Tun en una institución psiquiátrica, mientras vemos en el cristal de la puerta el espectro reposando sobre los hombros del chico, nos hace comprender que el espíritu de la joven que lo amó en vida no le abandonará jamás).

 

   Es una lástima que los personajes sean meros estereotipos entre los que solo destaca Jane, pues tanto Tun como sus amigos no son capaces de ganarse en ningún momento la simpatía del espectador, sino más bien todo lo contrario (el primero fotografió el momento en que sus colegas abusaban de Natre, la chica que se suicida por el amor de aquel y cuyo espíritu regresa para hacer justicia). Es, además, este factor el que hace que el terror que observamos en pantalla nos resulte un tanto lejano y ajeno, no afectándonos demasiado, pues el fantasma solo ejerce su venganza sobre aquellos que le hicieron la vida imposible, algo que no sucede en las películas al principio mencionadas, en las que la muerte llegaba a cualquier persona pese a que no hubiese realizado ningún acto reprobable (es decir, el miedo estaba globalizado y tocaba a todo el mundo, a diferencia de aquí, que se focaliza, por motivos muy concretos, en un reducido grupo de amigos).

 

En definitiva, una película de terror notable, plena de momentos terroríficos y angustiosos (aunque alguno de los sobresaltos estén más motivados por el efecto sonoro que por el susto en sí), y con un final sobresaliente, sorprendente y espeluznante.

 

(7/1)

CARÁTULAS Y POSTERS

TRAILER TAILANDIA

(V.O.S.E.)

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